El otro día tomándome un café, le pregunté al camarero si tenía hora. No pareció oírme. Continué leyendo el periódico. Las manifestaciones en la Plaza de la Liberación me tenían absorto. Pasaron varios minutos y el mismo camarero se me acercó por detrás y me dijo:
-La verdadera vocación del hombre es la supervivencia. Ya sea un europeo, un africano, o un hombre de las cavernas primitivo, su fin máximo siempre ha sido el de sobrevivir en el entorno en el que se haya desarrollado, perpetuar su linaje y vuelta a empezar una y otra vez...tarea nada fácil, teniendo en cuenta los lobos de Hobbes, que nos recuerdan la competitividad desmedida y voraz, y la capacidad innata y despiadada del hombre para pisotear a su "rival", ya sea por un puesto de trabajo mejor, o por la pieza de carne más sabrosa.. Es natural, inherente al ser humano, sobre eso no hay discusión.. El ser humano, salvo excepciones que lo confirman, es egoísta y destructor..todo lo que toca lo contamina y lo corrompe, de lo que deberíamos intuir, o al menos sospechar, que acabará por destruirse a si mismo y con él, al mundo en el que vivimos.. Sin embargo hay motivos para la esperanza. Internet no solo es el mayor escaparate del mundo en el que todo se puede comprar y vender, es además la mayor fuente de información y conocimiento, y el medio más potente de comunicación que jamás ha existido. La red está cambiando la tendencia individualista del hombre y empieza a vislumbrarse un proceso de cambio en el que la visión global y una especie de conciencia colectiva comienza a tomar forma. Movimientos como los de Túnez y Egipto hacen pensar que el cambio es posible, y solo es el comienzo...El mundo entero mira hacia El Cairo. Lo que allí esta pasando quizás cambie el rumbo de la historia...y mientras tanto los dirigentes occidentales miran con recelo a un nuevo actor internacional que se comporta como un virus y que no puede ser gobernado, o al menos no de la manera convencional, aunque no dudemos que tratarán de hacerlo. Quizás ya hayan empezado, a través de cierres de páginas, ciertos tipos de censura o simplemente ministras de cultura, tratando de mutilar la democracia mas pura que el hombre ha conocido..

Me quedé mudo. Traté de emitir algún sonido pero rápidamente aquel camarero volvió al ataque...
-Julian Assange, es el nuevo beatle de la era cibernética, parece que ha dado con la clave, ha conseguido revolucionar nuestras IP's de una manera sencilla y con un mensaje contundente, al grito de NOS ESTÁN ENGAÑANDO, hurgando en nuestros mayores defectos quizás para hacernos reaccionar, atacando directamente a nuestro orgullo individual y a nuestra vanidad, por el cambio, y tal vez haya encontrado el camino.
Para que el ser humano dé su siguiente paso en la evolución, es necesario que lo que nos mueve hoy en día se transforme...cuando la supervivencia deje de ser un modo de vida y enterremos la necesidad de destruirnos, quizás haya tiempo para el optimismo.-concluyó, y se perdió entre los fogones de aquella cocina de aquel bar de barrio. Me dirigí hacia la salida. Eran las nueve.
Qué cosas. Una de las mayores empresas de occidente, la tendencia al mundo global, nos ha sacado de contexto y nos ha plantado en la más inesperada coyuntura. Y a través de su herramienta más significativa, Internet.
ResponderEliminarLos lobos de la competitividad, el individualismo y la vanidad nos permitieron llegar al espacio con el estímulo necio de ser mejor que el de al lado. La apología del ego: todos para uno; una fórmula de supervivencia.
Y también permitió Internet. Pero el individuo y su vanidad no supieron ver las implicaciones. El mundo global dio rienda suelta a la furia capitalista, pero también rompió el status quo con una nueva democracia. Una democracia cruda y sin cortapisas, la concesión de una voz a todas y cada una de las identidades. Un giro irónico de 360 grados, occidente se vuelve un nuevo y extraño oriente: uno para todos; la otra forma de supervivencia.
Me uno a tu lado amigo, pasmado (y sonriente) ante el periódico.
El mundo es otro.
Y como no quiero ser pesimista y decir que ojalá que nos acordemos de esto dentro de diez años, me dejo llevar y me pasmo yo también ante la Plaza de la Liberación, ante los periódicos, ¡y sobre todo, ante vos! ¡Y les tiendo mi mano, camaradas!
ResponderEliminarSe acabó!!
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