lunes, 14 de febrero de 2011

febrero


Van pasando los años, y dejar de jugar, contigo, no es sencillo. Van rodando los años, y esta noche, estrenamos juguetes nuevos. Como entonces, cuando había flan y hacía menos frío. Igual que ahora, que hacemos pan y hace más calor. Van pasando los años como juguetes nuevos, y dejar de ser joven, contigo, no es sencillo. Tal vez sean las ganas de estar cerca, una vez vencida la distancia, o la imposibilidad de hablar si no es cantando. Tal vez sea y sea sin embargo, esa extraña querencia de las voces, de las veces que habitan el canalla. O tal vez tus maneras al contarme que al final de la hoguera está la playa. Puede ser que sean saltamontes los que gritan al fondo de mi alma. El caso es que por mucho que te empeñes será siempre mañana en la batalla.

Van pasando los años, como manos, y esa extraña quietud de estar en guerra. Y rellenar los vasos con los verbos e ir plegando despacio las banderas. Como entonces, cuando hacía menos frío. Igual que ahora, que hace más calor. Y aprender, vaya verbo, a desandarse, a jugarse las partes por el todo, a perder veinte años y un acorde y a ganar desacuerdos y a mudarse.

Quiero decir que he estado pensando que los años sin ti son tan ligeros y que los años contigo pesan menos. Y que a veces la vida, que no siempre se muestra disponible, se vuelve febrero y me recuerda que podemos crecer, incluso mucho. Y podemos hablar y estar cantando. Y podemos reir y estar en serio.

Tal vez sean las manos de Argonauta o el comerse los besos del Acervo. Puede que sean sólo las palabras o los septiembres que llegaron lejos. El caso es que por mucho que te empeñes habrá juego.




3 comentarios:

  1. Todavía estoy sin habla y conmocionada, pero de verdad de la buena, y bueno, sin vino también... Yo te quiero más, Serendipity!!

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